Cuando Jean Dézert resolvió suicidarse, escogió un domingo a fin de no faltar a la oficina
"Durante toda la semana espera el domingo. En su ministerio, espera el ascenso, mientras espera la jubilación. Una vez jubilado, esperará la muerte. Él considera la vida una sala de espera para viajeros de tercera clase. (...). Cuando Jean Dézert resolvió suicidarse, escogió un domingo a fin de no faltar a la oficina".
(Jean de la Ville de Mirmont, Los domingos de Jean Dézert).
Los domingos de Jean Dézert, publicada en 1914 y la obra más interesante de las que dejara Jean de la Ville. Esta novela es todavía hoy de una sorprendente modernidad y cuenta con un personaje que entronca con los entonces incipientes antihéroes de una generación de jóvenes escritores europeos (Hamsun, Robert Walser, Larbaud) que, a caballo entre el diecinueve y el veinte, llevaron a cabo la revolución fundamental de la literatura moderna, es decir, la introducción de lo fragmentario y la desarticulación del gran estilo clásico y de su caducada idea de totalidad.
