"Hace algo más de 20 años, hice un viaje a Corea del Sur. Tenía mucho tiempo y poco dinero, lo que me condujo a un hotel barato, frecuentado por gente de provincias que debía hacer gestiones en Seúl. La primera noche, apenas acostado, alguien llamó a mi puerta. Era el chico de la recepción, con una oferta: "¿Girls, mister?". Le respondí que no, gracias, y me olvidé del asunto. Hasta la noche siguiente, cuando se repitieron el golpeteo en la puerta y la oferta, aderezada esta vez con nuevos elementos: el muchacho me ofreció a su "hermana pequeña". Volví a responder que no, quizá de forma demasiado tajante. El muchacho debió de hacer sus deducciones y no tardó ni 10 minutos en volver. En esa tercera visita, no se entretuvo en explicaciones: entró sin decir nada, se quitó los zapatos y se metió en mi cama. No crean que fue fácil echarle".
Enric González, El País.

Me supongo que después de hacer sexo contigo te gustaría dormir tranquilo, pero es que los coreanos tienen mucho aguante sexual...seguro que pasaste una buena noche.
Muy buen relato!
Un beso!