“Spinoza resumió toda la cosmología, casi sin querer, en una sola frase: las cosas tienden a perseverar en su ser. Su tremenda potencia procede de su semitrivialidad: lo que existe es porque logra perseverar. Pero se persevera de tres maneras distintas. Los objetos inertes perseveran con sólo seguir existiendo, por lo que su gran virtud es la estabilidad. Los objetos vivos perseveran con sólo seguir vivos, por lo que su gran virtud es la adaptabilidad. Y los objetos pensantes perseveran con sólo seguir comprendiendo, por lo que su gran virtud es la creatividad. Lo único cierto en este mundo es que el mundo es incierto, por lo que perseverar es un continuo forcejeo contra la incertidumbre. Los objetos inertes se someten dócilmente a la incertidumbre, los vivos la modifican y los pensantes ¡la anticipan!”
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